El Nuevo CrepÚsculo
- Xizor
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- Visitante
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03 Mar 2003 13:37 #19 por Xizor
Respuesta de Xizor sobre el tema El Nuevo CrepÚsculo
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- Lord Corso
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Autor del tema - Fuera de línea
- Navegador Platino
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03 Mar 2003 14:26 #20 por Lord Corso
Respuesta de Lord Corso sobre el tema El Nuevo CrepÚsculo
EL problema es que todos los personajes existentes en esta historia son nuevos. En los libros del UE, normalmentew todos los personajes aparecen en las pelis o en otros libros, por lo que el lío es menor. Espero que dentro de unos capítulos os hayais aconstumbrado a los nombres y no os lieis. Estoy escribiendo el 3 episodio.
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- Lord Corso
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Autor del tema - Fuera de línea
- Navegador Platino
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10 Mar 2003 16:09 #21 por Lord Corso
Respuesta de Lord Corso sobre el tema El Nuevo CrepÚsculo
Pedon por el retraso, aquí está la tercera entrega de esta historia. Espero que os guste.
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- Lord Corso
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Autor del tema - Fuera de línea
- Navegador Platino
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10 Mar 2003 16:09 #22 por Lord Corso
Respuesta de Lord Corso sobre el tema El Nuevo CrepÚsculo
CAPÍTULO III
Entre las tinieblas se adivinaban la silueta de cinco androides de combate totalmente armados, que rodeaban a un ser de piel azul y amenazantes ojos rojos. Para cualquier otro ser en el universo esta situación sería el fin de su existencia, para el Chiss no.
El misterioso Chiss llamó al miedo, a la muerte, a la oscuridad... potenciando de ese modo la fuerza que en su interior bullía. Cerró los ojos y sintió el primer ataque, provenía de un cañón láser situado tras los dos primeros androides. Inmediatamente encendió su sable láser, una brillante hoja color ámbar surgió del pequeño cilindro metálico y devolvió el disparo acertando en el cañón de origen y destruyéndolo.
Antes de que el láser impactara en su sable el tercer androide se abalanzó hacia él con dos vibrosierras láser en lugar de brazos, el Chiss lo empujó hacia el cuarto androide con la fuerza y los dos cayeron al suelo.
Dio una voltereta hacia atrás y se colocó tras el quinto androide, con un golpe sai cha lo decapitó inutilizándolo por completo. Todavía no había caído la cabeza al suelo cuando el primer androide lanzó una ráfaga de disparos hacia el Chiss, el cual desvió el primer disparo hacia el segundo androide, acertándole en pleno pecho y destruyéndolo de inmediato. Quedaban tres. El siguiente disparo acertó al androide de origen de la descarga láser. Quedaban dos.
El tercer y cuarto androide luchaban por levantarse. Podría haberlos destruido en ese momento, pero esperó, no le gustaban los retos fáciles. Apagó el sable láser y lo tiró hacia el fondo de la sala. Se concentró y todo el odio que sentía, todo el miedo que inculcaba a sus adversarios, toda la oscuridad de su persona crecieron en él, haciéndolo uno con el lado oscuro de la fuerza.
Ahora los androides estaban preparados para atacarlos. Ahora él los iba a destruir.
Saltó con una voltereta hacia delante y tumbó con una patada al cuarto androide. Con una descarga de rayos azules que salieron de sus manos inutilizó al tercer androide, destruyéndolo por completo. Ahora sólo quedaba uno. El cuarto androide estaba tumbado en el suelo a su merced; el Chiss llamó a la fuerza y manipuló la estructura del androide, elevando la temperatura corporal de su víctima mecánica, que empezó a derretirse y a chisporrotear hasta que finalmente explotó.
Cuarenta segundos. Había tardado demasiado. El reto era demasiado fácil para un guerrero como él, no debería haber tardado tanto. Volvería hacerlo hasta tardar la mitad. Llamó con la fuerza a su sable láser y se colocó en el cinto, mediante el comunicador ordenó a los androides de limpieza que retiraran los escombros. Después volvería al entrenamiento.
Estaba sumergido en estos pensamientos cuando sintió la llegada de una presencia oscura y poderosa. Su maestro.
- Maestro- dijo mientras se arrodillaba ante la figura que acababa de entrar.
- ¡Ah! Mi estimado aprendiz- exclamó Airos Esoj, tras su túnica negra- debo felicitarte por arreglar de una vez por todas nuestro pequeño problema.
- Lejov Keto no era rival para mi.
- Xunt, debes ser más modesto –dijo Airos mientras esbozaba un sonrisa- un día alguien te puede sorprender.
- Si, mi maestro –Dijo el Chiss llamado Xunt Raix.
- Ahora he de encargarte un nuevo trabajo. El Consejo se está convirtiendo en un estorbo para los intereses de nuestra empresa. Debes eliminarlos.
- Si maestro.
- Pero has de tener cuidado, los rumores sobre tu existencia cada día son más fuertes. Se precavido y no reveles tu existencia a nadie. ¿Entendido?
- -Como desees maestro- Recitó Xunt, mientras pensaba que su los droides de entrenamiento deberían esperar para otra ocasión.
.....................................................................................................................
La nave pilotada por Sacul Corso salió del hiperespacio cerca de Nal Hutta. Miró a su derecha y vio a su esposa y miembro del Consejo Jedi, la Maestra Jedi Kira Jeck, durmiendo en el asiento de copiloto. Dudó si era conveniente despertarla o esperar hasta tomar tierra en territorio Hutt. Prefirió esperar, además se veía tan bella durmiendo. Un mechón de su pelo castaño oscuro le caía por su blanco rostro dándole un aire angelical.
Sacul se concentró en el vuelo, mientras pensaba en lo afortunado que era por estar casado con Kira y por tener un hijo maravilloso al que quería como si su vida se fuera en ello.
La tranquilidad del espacio le permitía relajarse, dejarse llevar por la fuerza y entrar en contacto con la paz espiritual. Sin darse cuenta un poder externo le hacía pilotar la nave suavemente. Era uno con la fuerza.
Cuando Sacul se encontraba plenamente influenciado por la fuerza, esta le avisó de un peligro próximo. Volvió a mirar a su mujer y vio que esta se acababa de incorporar. Ambos se miraron. Los dos habían sentido la alarma invisible de la fuerza. Segundos después todas las alarmas de la nave empezaron a sonar.
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Antes de que el Maestro Nehka abriera al puerta de su habitación ya sabía que algo iba mal. Intentó encender la luz, pero el sistema de iluminación estaba inutilizado. Entre las tinieblas de su cuarto se percató de dos amenazadores ojos rojos que lo escrutaban minuciosamente. Al fulgor de este par de ojos lo siguió el de la hoja color ámbar de un sable láser. En ese momento el Ithoriano supo que estaba perdido. Un rápido golpe sai tok del sable láser de Xunt Raix cortó por la mitad al venerable miembro del Consejo de la Confederación. Mientras Xunt Raix miraba el cuerpo de su oponente, se dio cuenta que no habían pasado más de dos segundos desde que se abriera la puerta, había logrado un nuevo record.
.....................................................................................................................
El sonido de las alarmas dentro de la nave era insoportable. Kira desconectó el sistema y Sacul se lo agradeció silenciosamente. Estaban siendo atacados por dos fragatas armadas de clase neo-Lancer, tres bombardeo Skipray y una docena de cazas simbox. Una potencia de ataque considerable, sobre todo comparada con la que ofrecía la corbeta clase merodeador modificada que pilotaba Sacul Corso.
Corso ordenó a Kira que tomara el mando de los cañones láser de la nave mientras que él pilotaba la nave con la ayuda de la fuerza. Las naves atacantes abrieron fuego, Sacul potenció los escudos e intentó ofrecerles el menor ángulo de ataque posible. Kira disparaba hacia los cazas, que eran los que más daño estaban haciendo. Dos habían caído, pero el resto seguía causando daño a los maltrechos escudos de la nave.
Sacul intentó huir dirigiendo la nave hacia un flanco libre, su plan consistía en saltar al hiperespacio en cuanto se vieran menos agobiados por sus perseguidores, además tenía que alejar la nave de la gravedad ejercida por el planeta. De repente una sacudida asoló la nave, cuyo ordenador de a bordo informó al piloto que la hipervelocidad había sido dañada, además de caer los escudos traseros.
Kira seguí disparando a los cazas que demostraban que tenían un gran generador de escudos, ya que raramente eran dañados por los continuos aciertos de la maestro jedi. Ahora en las fragatas las que mayor daño hacían a la nave, aunque contra ese blindaje poco podía hacer el “Corsario Jedi”, la nave de Sacul Corso y su esposa, y ellos lo sabían.
Casi sin esperanzas Sacul dirigió la nave hacia la estrella del sistema Hutt, su plan era que la gravedad de la estrella le otorgara a la nave la velocidad suficiente para llegar al planeta y buscar refugio en su superficie.
.....................................................................................................................
Pewandeen acaba de bajar la copa del árbol más alto de Sumsang. Le gustaba meditar en él hasta altas horas de la noche. Al tocar la superficie del planeta sintió odio, miedo y frío. Reconoció de inmediato el Lado Oscuro de la fuerza y enseguida pudo ver de quien emanaba tal oscuridad. Era un Chiss, de piel azul y ojos rojos. Debería medir cerca de dos metros, aunque era más bajo que la wookie. El misterioso atacante encendió su sable láser color ámbar y Pewandeen encendió su hoja color escarlata, el olor a ozono impregno el ámbiente.
Tal vez fuera su miedo o tal vez se tratara de algo más profundo, pero Pewandeen sintió una gran tensión entre los bosques de Sumsang, un temor palpitante que hacía más lentos sus movimientos.
Xunt Raix aprovechó su perpleja vacilación y fue hacia ella con la espada de luz ámbar siseando. Xunt lanzó un mandoble con su arma y Pewandeen contraatacó con su haz, produciendo un diluvio de chispas cuando las hojas de energía se entrecruzaron y chocaron.
Volvieron a chocar otra vez, y otra más. Lanzaron golpes. Los pararon. Atacaron. Se defendieron.
Pewandeen giró sobre sí misma e intentó asestar un mandoble al pecho de Xunt, pero el Chiss alzó su haz de energía para que chocara con el suyo. Pewandeen retrocedió mientras Xunt atacaba con mayor ímpetu, lanzando tajos y estocadas con su espada de luz. Los aullidos de la descarga eléctrica casi la ensordecieron. Pero cuando Pewandeen empezó a desfallecer, comprendió quien estaba detrás de ese misterioso atacante, y fue capaz de defenderse con renovada fuerza, y esta vez consiguió hacer retroceder a Xunt.
Lanzó un golpe detrás de otro. Las espadas de luz se encontraron, pero Xunt pareció exraer nuevas fuerzas de la furia de Pewandeen. Siguieron luchando durante largo rato sin que ninguno consiguiera imponerse al otro.Pewandeen acabó perdiendo toda idea de cuántos minutos u horas habían transcurrido.
Permanecieron inmóviles con las espadas de luz juntas y arcos eléctricos revoloteando a su alrededor, empujándose el uno al otro y esforzándose con toda su alma. Pewandeen apretó los dientes hasta hacerlos rechinar y se esforzó al máximo, la respiración entrecortada y los pulmones abrasados por un fuego frío. Jadeó, pero no estaba dispuesta a rendirse. El Chiss le sonrió y un brillo tenebroso asomó a sus ojos. Pewandeen supo que le había llegado la hora.
Xunt dio una voltereta sobre su oponente y se quedó de espaldas a ella, inmediatamente le infligió un shiak. Había sido una rival honorable y merecía morir de manera honorable. El combate había terminado. Pewandeen cayó muerta sobre su rostro.
.....................................................................................................................
La nave se dirigía rápidamente hacia la estrella que cada ves se veía más grande. Las naves atacantes seguían de cerca de la nave disparando a los motores, que se encontraban desprotegidos por los escudos. Sacul manejaba preocupado la nave, calculando en que momento debería cambiar la trayectoria y rodear al gigantesco sol. De repente una fuerte sacudida hizo temblar toda la nave haciendo que Sacul perdiera el control y que el “Corsario Jedi” se dirigiera sin control y a gran velocidad hacia el centro del sol huttes. Estaban perdidos, había hecho todo lo posible, pero no fue suficiente. Tanto Kira como Sacul tuvieron un último pensamiento, dedicado a su hijo.
.....................................................................................................................
Ereo Taros acababa de tener una suculenta comida con miembros jedi de su especie. Había tenido un mal presentimiento desde esa misma tarde y durante toda la comida, pero no adivinaba el por que. Ahora se encontraba mareado y bastante aturdido. Se tropezó y cayó al suelo. Mientras luchaba por levantarse, un disparo le acertó en pleno pecho.
Xunt Raix enfundó su blaster. Había cumplido el objetivo encargado por su maestro, matar a los miembros potencialmente peligrosos del Consejo. Ahora sólo le faltaba matar al cocinero que le había administrado una poderosa droga al filete de nerf que había cenado el rodiano. No tenían que quedar testigos.
.....................................................................................................................
Una alarma despertó a Yareth Corso del trance jedi en el que se encontraba. El ordenador de a bordo informaba que en menos de cinco minutos saldrían del hiperespacio. Corso se encontraba empapado en sudor, había vuelto a tener la visión de la muerte de sus padres. Hacía doce años la tuvo por primera y, hasta entonces, única vez, justo en el momento en que sus padres fueron atacados por piratas Hutts. Y tal como entonces la fuerza le dejaba un regusto amargo en su ser. La fuerza le avisaba de un peligro.
Corso manipuló los mandos de su caza y salió del hiperespacio en el momento adecuado. Las estrellas se contrajeron y ante él apareció un planeta de color verde y azul, Sumsang.
Entre las tinieblas se adivinaban la silueta de cinco androides de combate totalmente armados, que rodeaban a un ser de piel azul y amenazantes ojos rojos. Para cualquier otro ser en el universo esta situación sería el fin de su existencia, para el Chiss no.
El misterioso Chiss llamó al miedo, a la muerte, a la oscuridad... potenciando de ese modo la fuerza que en su interior bullía. Cerró los ojos y sintió el primer ataque, provenía de un cañón láser situado tras los dos primeros androides. Inmediatamente encendió su sable láser, una brillante hoja color ámbar surgió del pequeño cilindro metálico y devolvió el disparo acertando en el cañón de origen y destruyéndolo.
Antes de que el láser impactara en su sable el tercer androide se abalanzó hacia él con dos vibrosierras láser en lugar de brazos, el Chiss lo empujó hacia el cuarto androide con la fuerza y los dos cayeron al suelo.
Dio una voltereta hacia atrás y se colocó tras el quinto androide, con un golpe sai cha lo decapitó inutilizándolo por completo. Todavía no había caído la cabeza al suelo cuando el primer androide lanzó una ráfaga de disparos hacia el Chiss, el cual desvió el primer disparo hacia el segundo androide, acertándole en pleno pecho y destruyéndolo de inmediato. Quedaban tres. El siguiente disparo acertó al androide de origen de la descarga láser. Quedaban dos.
El tercer y cuarto androide luchaban por levantarse. Podría haberlos destruido en ese momento, pero esperó, no le gustaban los retos fáciles. Apagó el sable láser y lo tiró hacia el fondo de la sala. Se concentró y todo el odio que sentía, todo el miedo que inculcaba a sus adversarios, toda la oscuridad de su persona crecieron en él, haciéndolo uno con el lado oscuro de la fuerza.
Ahora los androides estaban preparados para atacarlos. Ahora él los iba a destruir.
Saltó con una voltereta hacia delante y tumbó con una patada al cuarto androide. Con una descarga de rayos azules que salieron de sus manos inutilizó al tercer androide, destruyéndolo por completo. Ahora sólo quedaba uno. El cuarto androide estaba tumbado en el suelo a su merced; el Chiss llamó a la fuerza y manipuló la estructura del androide, elevando la temperatura corporal de su víctima mecánica, que empezó a derretirse y a chisporrotear hasta que finalmente explotó.
Cuarenta segundos. Había tardado demasiado. El reto era demasiado fácil para un guerrero como él, no debería haber tardado tanto. Volvería hacerlo hasta tardar la mitad. Llamó con la fuerza a su sable láser y se colocó en el cinto, mediante el comunicador ordenó a los androides de limpieza que retiraran los escombros. Después volvería al entrenamiento.
Estaba sumergido en estos pensamientos cuando sintió la llegada de una presencia oscura y poderosa. Su maestro.
- Maestro- dijo mientras se arrodillaba ante la figura que acababa de entrar.
- ¡Ah! Mi estimado aprendiz- exclamó Airos Esoj, tras su túnica negra- debo felicitarte por arreglar de una vez por todas nuestro pequeño problema.
- Lejov Keto no era rival para mi.
- Xunt, debes ser más modesto –dijo Airos mientras esbozaba un sonrisa- un día alguien te puede sorprender.
- Si, mi maestro –Dijo el Chiss llamado Xunt Raix.
- Ahora he de encargarte un nuevo trabajo. El Consejo se está convirtiendo en un estorbo para los intereses de nuestra empresa. Debes eliminarlos.
- Si maestro.
- Pero has de tener cuidado, los rumores sobre tu existencia cada día son más fuertes. Se precavido y no reveles tu existencia a nadie. ¿Entendido?
- -Como desees maestro- Recitó Xunt, mientras pensaba que su los droides de entrenamiento deberían esperar para otra ocasión.
.....................................................................................................................
La nave pilotada por Sacul Corso salió del hiperespacio cerca de Nal Hutta. Miró a su derecha y vio a su esposa y miembro del Consejo Jedi, la Maestra Jedi Kira Jeck, durmiendo en el asiento de copiloto. Dudó si era conveniente despertarla o esperar hasta tomar tierra en territorio Hutt. Prefirió esperar, además se veía tan bella durmiendo. Un mechón de su pelo castaño oscuro le caía por su blanco rostro dándole un aire angelical.
Sacul se concentró en el vuelo, mientras pensaba en lo afortunado que era por estar casado con Kira y por tener un hijo maravilloso al que quería como si su vida se fuera en ello.
La tranquilidad del espacio le permitía relajarse, dejarse llevar por la fuerza y entrar en contacto con la paz espiritual. Sin darse cuenta un poder externo le hacía pilotar la nave suavemente. Era uno con la fuerza.
Cuando Sacul se encontraba plenamente influenciado por la fuerza, esta le avisó de un peligro próximo. Volvió a mirar a su mujer y vio que esta se acababa de incorporar. Ambos se miraron. Los dos habían sentido la alarma invisible de la fuerza. Segundos después todas las alarmas de la nave empezaron a sonar.
.....................................................................................................................
Antes de que el Maestro Nehka abriera al puerta de su habitación ya sabía que algo iba mal. Intentó encender la luz, pero el sistema de iluminación estaba inutilizado. Entre las tinieblas de su cuarto se percató de dos amenazadores ojos rojos que lo escrutaban minuciosamente. Al fulgor de este par de ojos lo siguió el de la hoja color ámbar de un sable láser. En ese momento el Ithoriano supo que estaba perdido. Un rápido golpe sai tok del sable láser de Xunt Raix cortó por la mitad al venerable miembro del Consejo de la Confederación. Mientras Xunt Raix miraba el cuerpo de su oponente, se dio cuenta que no habían pasado más de dos segundos desde que se abriera la puerta, había logrado un nuevo record.
.....................................................................................................................
El sonido de las alarmas dentro de la nave era insoportable. Kira desconectó el sistema y Sacul se lo agradeció silenciosamente. Estaban siendo atacados por dos fragatas armadas de clase neo-Lancer, tres bombardeo Skipray y una docena de cazas simbox. Una potencia de ataque considerable, sobre todo comparada con la que ofrecía la corbeta clase merodeador modificada que pilotaba Sacul Corso.
Corso ordenó a Kira que tomara el mando de los cañones láser de la nave mientras que él pilotaba la nave con la ayuda de la fuerza. Las naves atacantes abrieron fuego, Sacul potenció los escudos e intentó ofrecerles el menor ángulo de ataque posible. Kira disparaba hacia los cazas, que eran los que más daño estaban haciendo. Dos habían caído, pero el resto seguía causando daño a los maltrechos escudos de la nave.
Sacul intentó huir dirigiendo la nave hacia un flanco libre, su plan consistía en saltar al hiperespacio en cuanto se vieran menos agobiados por sus perseguidores, además tenía que alejar la nave de la gravedad ejercida por el planeta. De repente una sacudida asoló la nave, cuyo ordenador de a bordo informó al piloto que la hipervelocidad había sido dañada, además de caer los escudos traseros.
Kira seguí disparando a los cazas que demostraban que tenían un gran generador de escudos, ya que raramente eran dañados por los continuos aciertos de la maestro jedi. Ahora en las fragatas las que mayor daño hacían a la nave, aunque contra ese blindaje poco podía hacer el “Corsario Jedi”, la nave de Sacul Corso y su esposa, y ellos lo sabían.
Casi sin esperanzas Sacul dirigió la nave hacia la estrella del sistema Hutt, su plan era que la gravedad de la estrella le otorgara a la nave la velocidad suficiente para llegar al planeta y buscar refugio en su superficie.
.....................................................................................................................
Pewandeen acaba de bajar la copa del árbol más alto de Sumsang. Le gustaba meditar en él hasta altas horas de la noche. Al tocar la superficie del planeta sintió odio, miedo y frío. Reconoció de inmediato el Lado Oscuro de la fuerza y enseguida pudo ver de quien emanaba tal oscuridad. Era un Chiss, de piel azul y ojos rojos. Debería medir cerca de dos metros, aunque era más bajo que la wookie. El misterioso atacante encendió su sable láser color ámbar y Pewandeen encendió su hoja color escarlata, el olor a ozono impregno el ámbiente.
Tal vez fuera su miedo o tal vez se tratara de algo más profundo, pero Pewandeen sintió una gran tensión entre los bosques de Sumsang, un temor palpitante que hacía más lentos sus movimientos.
Xunt Raix aprovechó su perpleja vacilación y fue hacia ella con la espada de luz ámbar siseando. Xunt lanzó un mandoble con su arma y Pewandeen contraatacó con su haz, produciendo un diluvio de chispas cuando las hojas de energía se entrecruzaron y chocaron.
Volvieron a chocar otra vez, y otra más. Lanzaron golpes. Los pararon. Atacaron. Se defendieron.
Pewandeen giró sobre sí misma e intentó asestar un mandoble al pecho de Xunt, pero el Chiss alzó su haz de energía para que chocara con el suyo. Pewandeen retrocedió mientras Xunt atacaba con mayor ímpetu, lanzando tajos y estocadas con su espada de luz. Los aullidos de la descarga eléctrica casi la ensordecieron. Pero cuando Pewandeen empezó a desfallecer, comprendió quien estaba detrás de ese misterioso atacante, y fue capaz de defenderse con renovada fuerza, y esta vez consiguió hacer retroceder a Xunt.
Lanzó un golpe detrás de otro. Las espadas de luz se encontraron, pero Xunt pareció exraer nuevas fuerzas de la furia de Pewandeen. Siguieron luchando durante largo rato sin que ninguno consiguiera imponerse al otro.Pewandeen acabó perdiendo toda idea de cuántos minutos u horas habían transcurrido.
Permanecieron inmóviles con las espadas de luz juntas y arcos eléctricos revoloteando a su alrededor, empujándose el uno al otro y esforzándose con toda su alma. Pewandeen apretó los dientes hasta hacerlos rechinar y se esforzó al máximo, la respiración entrecortada y los pulmones abrasados por un fuego frío. Jadeó, pero no estaba dispuesta a rendirse. El Chiss le sonrió y un brillo tenebroso asomó a sus ojos. Pewandeen supo que le había llegado la hora.
Xunt dio una voltereta sobre su oponente y se quedó de espaldas a ella, inmediatamente le infligió un shiak. Había sido una rival honorable y merecía morir de manera honorable. El combate había terminado. Pewandeen cayó muerta sobre su rostro.
.....................................................................................................................
La nave se dirigía rápidamente hacia la estrella que cada ves se veía más grande. Las naves atacantes seguían de cerca de la nave disparando a los motores, que se encontraban desprotegidos por los escudos. Sacul manejaba preocupado la nave, calculando en que momento debería cambiar la trayectoria y rodear al gigantesco sol. De repente una fuerte sacudida hizo temblar toda la nave haciendo que Sacul perdiera el control y que el “Corsario Jedi” se dirigiera sin control y a gran velocidad hacia el centro del sol huttes. Estaban perdidos, había hecho todo lo posible, pero no fue suficiente. Tanto Kira como Sacul tuvieron un último pensamiento, dedicado a su hijo.
.....................................................................................................................
Ereo Taros acababa de tener una suculenta comida con miembros jedi de su especie. Había tenido un mal presentimiento desde esa misma tarde y durante toda la comida, pero no adivinaba el por que. Ahora se encontraba mareado y bastante aturdido. Se tropezó y cayó al suelo. Mientras luchaba por levantarse, un disparo le acertó en pleno pecho.
Xunt Raix enfundó su blaster. Había cumplido el objetivo encargado por su maestro, matar a los miembros potencialmente peligrosos del Consejo. Ahora sólo le faltaba matar al cocinero que le había administrado una poderosa droga al filete de nerf que había cenado el rodiano. No tenían que quedar testigos.
.....................................................................................................................
Una alarma despertó a Yareth Corso del trance jedi en el que se encontraba. El ordenador de a bordo informaba que en menos de cinco minutos saldrían del hiperespacio. Corso se encontraba empapado en sudor, había vuelto a tener la visión de la muerte de sus padres. Hacía doce años la tuvo por primera y, hasta entonces, única vez, justo en el momento en que sus padres fueron atacados por piratas Hutts. Y tal como entonces la fuerza le dejaba un regusto amargo en su ser. La fuerza le avisaba de un peligro.
Corso manipuló los mandos de su caza y salió del hiperespacio en el momento adecuado. Las estrellas se contrajeron y ante él apareció un planeta de color verde y azul, Sumsang.
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- TheMonkeyGuy
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10 Mar 2003 16:25 #23 por TheMonkeyGuy
Que la Fuerza te acompañe ^^
Respuesta de TheMonkeyGuy sobre el tema El Nuevo CrepÚsculo
Bueno, Lord Corso, ya he leído este nuevo capítulo y una vez más me dejas enganchado Xunt mola un taco, cómo se los carga a todos e infunde miedo, yeaahhh
Y el combate de sables también muy bueno, me gusta tu estilo, realmente haces que el lector se imagine las cosas y podía verlo todo a la perfección. Sigue así
Y el combate de sables también muy bueno, me gusta tu estilo, realmente haces que el lector se imagine las cosas y podía verlo todo a la perfección. Sigue así
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11 Mar 2003 12:31 #24 por AT-AT
Respuesta de AT-AT sobre el tema El Nuevo CrepÚsculo
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