
| Altura: | Desconocida |
| Rango: | Bailarina |
| Afiliación: | Ninguna |
| Clasificación: | Askajiana |
| Arma personal: | Ninguna |
| Planeta hogar: | Askajia |
| Primera aparición: | El Regreso del
Jedi (Episodio VI) |
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Cuando un ataque de esclavizadores arrasó la aldea de Yarna, uno de sus hijos fue asesinado, y los remanentes tres fueron llevados como esclavos, junto con Yarna y Nauteg, a Tatooine y el palacio de Jabba el Hutt. Sus hijos fueron vendidos al prefecto Imperial de Mos Eisley, Eugene Talmont, pero la peor de las perdidas de Yarna estaba por venir: cuando Nauteg suplicó a Jabba que este no permita que su familia sea esclavizada. Fastidiado, Jabba abrió la puertezuela debajo de los pies de Nauteg, y el esposo de Yarna cayó al pozo del rancor. Cuando los gritos de su esposo la alcanzaron, Yarna sabía que sí ella quería ver a sus hijos nuevamente, debía hacer cualquier cosa que pueda para sobrevivir. Yarna se convirtió en una de las bailarinas en la corte de Jabba, siendo la burla de quienes se congregaban allí. Más allá de la crueldad de los espectadores, Jabba nunca trató a Yarna de esa manera sino como hermosa. Algunas veces él pidió a esta que usara unos parches en su rostro de manera que ella le recordase a su propia madre. Talvez por esos recuerdos, Jabba hizo que ella firmara un contrato de servicio el cual le permitiría a Yarna ganar eventualmente su libertad. Las otras bailarinas vieron a Yarna como una figura maternal, pero ella encontró difícil realizar un lazo afectivo completo con alguna de ellas ya que Jabba las asesinaba demasiado rápido. Eventualmente Bib Fortuna presentó a Jabba a una hermosa Twi’lek llamada Oola, quien él dijo que era una espectacular bailarina. Horrorizada cuando ella vio la espantosa criatura que era el Hutt, Oola se rehusó a bailar. Cuando Oola no estuvo de acuerdo con los avances amorosos de Jabba, Yarna intentó advertirla de no resistirse al Hutt, Al comienzo a Jabba le entretenía los forcejeos de Oola, pero al tercer día de su comportamiento, para Jabba ya era suficiente. Oola finalmente realizó un hermoso baile, pero cuando este terminó, la Twi’lek nuevamente se rehusó a las molestias de Jabba. Yarna dio la espalda al espantoso espectáculo que representó cuando Jabba dio como alimento a Oola al rancor. Ella, sin embargo, no tenía mucho más tiempo por contemplar; el arribo de un joven hombre clamando ser un Jedi puso al entero palacio en un alboroto. Pronto
Jabba estaba muerto, estrangulado por una encadenada
mujer alderaaniana, y Yarna vio su oportunidad. Ella estaba libre del contrato
de Jabba, libre para tomar los bienes que había robado
del palacio y comprar la libertad de sus hijos. Y finalmente, Yarna estaría
libre de esa pesadilla. |



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