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Altura: 1,8 metros
Rango: Almirante
Afiliación: Alianza Rebelde
Clasificación: Mon Calamari
Arma personal: Desconocida
Planeta hogar: Mon Calamari
Primera aparición: El Regreso del Jedi
(Episodio VI)

 

l Imperio utilizaba, la esclavitud y el racismo como procedimientos operativos estándar. Cuando intentaron tomar el mundo acuático de Mon Calamari, y capturar uno de sus lideres, Ackbar, se dieron cuenta que en ocasiones el procedimiento no funciona.
El planeta estaba casi cubierto en su enteridad por agua, y sus dos principales especies se han adaptado a ella de diversas maneras. Los mon calamari, quienes adoptaron el nombre de su mundo, respiraban aire y fueron quienes construyeron inmensas ciudades flotantes, mientras los quarrem, quienes respiraban agua, preferían vivir en las profundidades de los océanos. Ackbar fue un ser pacífico, capaz de liderar a los ciudadanos de la Ciudad de Coral de Mon Calamari.
Con el tiempo, los mon calamari hicieron contacto con los quarrem, y las dos especies comenzaron una relación simbiótica. Los quarrem minaban las profundidades de los océanos del planeta, mientras que los mon calamari, crearon las ciudades flotantes de la civilización. Cada ciudad posee múltiples niveles, extendiéndose tanto por debajo como por encima del agua.  Los quarrem vivían en los niveles más bajos y los calamari en los superiores. Mientras los quarrem nadaban para moverse a través de las ciudades del planeta, los calamari, utilizaban wavespeeders para moverse de ciudad en ciudad, y dispositivos submarinos para explorar los océanos.
Por milenios, los mon calamari y los quarrem vivieron pacíficamente. Los calamari construyeron una civilización altamente evolucionada y civilizada, su arte, música, literatura y ciencia fueron todo lo importante para ellos, y con el tiempo desarrollaron el viaje espacial para explorar nuevos mundos y hacerse amigos con otras civilizaciones, como lo habían hecho con los quarrem. Plataformas espaciales orbitaban el planeta cuidando la vida en la superficie del planeta.
La primera vez que una nave mon calamari realizo contacto con una nave Imperial, los calamari ofrecieron paz y tratados de libre comercio, pero los Imperiales estaban más interesados en esclavos y la tecnología de los mon calamari. Entonces, ellos comenzaron una invasión, y cuando la pacifica gente protestó, el Emperador Palpatine ordenó la destrucción de tres de sus ciudades flotantes. El Emperador quería enviar un claro mensaje a través de la Galaxia de lo que ocurriría a todos aquellos que se le opusieran a su Nuevo Orden, especialmente a especies “inferiores” de alienígenas. El plan fue un arma de doble filo. Los mon calamari comenzaron a usar su tecnología para crear armas y naves de guerra, ellos eventualmente expulsaron al Imperio, pero al costo de perder sus ciudades y su liderazgo.

Ackbar había sido uno de los primeros mon calamari en ser esclavizados por el Imperio. Él fue inicialmente utilizado como un interprete y un sirviente personal para un oficial de la flota en una nave insignia. Poco después, fue presentado como un regalo al Gran Moff Tarkin, quien estaba a cargo del Sector Exterior, el cual incluía casi todos los Territorios del Margen Exterior. Tarkin reportaba solo al Emperador.

Jugando el rol de un atareado esclavo, Ackbar fue capaz de aprender mucho acerca del Imperio y su milicia, desde sus estructuras básicas de comandancia hasta sus tácticas de batalla. Ackbar estudió secretamente documentos militares secretos y escuchó las teorías de guerra de Tarkin y su doctrina de “dominar a través del miedo”. Ackbar también aprendió de una Rebelión contra el Imperio, pues Tarkin siempre comentaba el hecho de que su nueva superarma aplastaría a esa Rebelión.

Cuando el Gran Moff estaba en ruta desde el palacio del Gobernador de Eriadu a la completa Estrella de la Muerte, su nave fue atacada por Rebeldes. Seguido de una batalla con el Destructor Estelar del Almirante Motti, los Rebeldes escaparon con el sirviente de Tarkin, Ackbar.

Agradeciéndoles su ayuda a la Rebelión, Ackbar regresó a Mon Calamari para ayudar a convencer a su gente de seguir la causa de sus rescatadores. Incluso cuando su gente comenzó a construir y diseñar nuevas armas y naves de asalto para la Alianza, Ackbar quería ser parte más activa de la situación.

Con su piel de color salmón, extraños dedos, pequeños tentáculos y ojos bulbosos, Ackbar y sus trabajadores calamari en ocasiones presenciaban escenas de burlas hacia ellos, pero su sinceridad y manejo convencieron a todos que ellos representaban el “espíritu” de la Alianza Rebelde.

Los principales cruceros estelares mon calamari fueron modificados por dedicados técnicos e ingenieros, la mayoría habían sido construidos como naves de transporte pero fueron convertidos en naves de combate. Sus formas cilíndricas fueron cubiertas por compartimentos que contenían ciertos elementos esenciales. Los cruceros se veían más orgánicos, permitiendo a los calamari convertir sus armas de guerra en piezas de arte.

Convertido en un Comandante en la Alianza, Ackbar quería crear una respuesta a la mortal fragata Nebulon-B del Imperio, la cual tenia veinticuatro baterías de láser, campo de fuerza altamente poderoso y dos escuadrones de cazas TIE, y esto la convertía en más que un oponente a los tradicionales cazas pobremente escudados de la Rebelión. Ackbar se dirigió al sistema Roche para tratar con una renombrada especie de brillantes diseñadores de naves, los insectoides verpine. Denominado con el código de Shantipole, el proyecto llevó a la realización de un caza de extrañas formas de dos tripulantes llamado B-Wing.
Trabajando con Ackbar y otros calamari, los pacíficos verpine fueron capaces de crear varios prototipos del B-Wing. Más allá de la traición de Salin Glek, el teniente quarren de Ackbar, el Imperio fue incapaz de capturar las nuevas naves. Varios días después de que los B-Wings fueron entregados, Ackbar fue promovido a Almirante por la líder de la Alianza Mon Mothma.

Siguiendo a la batalla de Yavin, los bothans se habían unido a la causa de la Rebelión al mismo tiempo que los mon calamari lo habían hecho. Uno de sus lideres, Borsk Fey’lya, fue llevado a la estructura de poder de la emergente Alianza, pero a este le disgustaban los anfibios mon calamari, y a Borsk Fey’lya especialmente no le gustaba tener que competir por el poder. Por su parte, sin embargo, el pacifico Ackbar hizo todo lo posible por ignorar al bothan, o lo mejor cuando tenia que trabajar junto a él.

Poco antes de que la Alianza se trasladara para establecer la Base Echo en Hoth, una nave en la cual Ackbar y varios de sus mejores técnicos fue interceptada por el Imperio. Los mon calamari se lanzaron en cápsulas de escape antes de que su nave fuera destruida, y terminaron su aterrizaje en el planeta cubierto de niebla de Daluuj. Han Solo, Luke Skywalker, la Princesa Leia Organa, y sus dos androides R2-D2 y C-3PO, crearon una misión de rescate para salvar a Ackbar y sus compañeros calamari antes de que los Imperiales los atraparan. Con la ayuda de algunos gusanos de agua gigantes comedores de energía, los héroes de la Alianza escaparon de Daluuj en el Halcón Millenium.
Ackbar eventualmente comenzó a recibir más y más responsabilidad de Mon Mothma. Él se convirtió en uno de sus supremos consejeros, y luego ella lo convirtió en el comandante de la entera flota Rebelde. A pesar de que la promoción había estado basada enteramente en las habilidades, conocimientos y carácter de Ackbar, esta poseía mucho peso político. El Imperio había practicado racismo, esclavismo y genocidio contra las especies no humanas, y ahora la Alianza no solo los estaban cobijando sino que les estaban dando posiciones de poder, el peso sobre los hombros de Ackbar era grande.

Cuando los espías bothan descubrieron la locación de la Segunda Estrella de la Muerte, Ackbar y otros militares tácticos crearon los planos para un ataque sorpresa a la estación de batalla. El General Solo lideraría un equipo de ataque en la luna bosque de Endor para destruir la fuente de los campos de fuerza de la Estrella de la Muerte. Mientras tanto el General Lando Calrissian lideraría un escuadrón de X-Wing, Y-Wing, A-Wing y B-Wing y cruceros mon calamari contra la misma estación de batalla. El plan de Ackbar hubiese funcionado excepto que la Estrella de la Muerte ya se encontraba operacional, y el equipo de Solo fue incapaz de inmediatamente incapacitar los campos de fuerza. Varias de las naves comando y fragatas Rebeldes fueron destruidas, mientras que los cazas de la Alianza estaban trabajando duro con los cazas TIE y los Destructores Estelares.

Ackbar ordenó una retirada, pero el General Calrissian le recomendó aproximarse a la batalla y destruir los Destructores Estelares. Ambos fervientemente se esperanzaron de que el equipo de Solo haya tenido éxito en Endor. Una sangrienta y destructiva batalla siguió, pero finalmente, las naves de la Alianza fueron victoriosas. Wedge Antilles y Lando Calrissian ayudaron a destruir la Segunda Estrella de la Muerte, con el Emperador Palpatine y Darth Vader abordo. El Imperio estaba seriamente herido, pero no muerto. El día después de destruir la Segunda Estrella de la Muerte, Wedge Antilles capturó una nave Imperial a la deriva  pidiendo desesperadamente asistencia desde el sistema Bakura. El Almirante Ackbar y Mon Mothma estuvieron de acuerdo en dispensar un equipo de ataque para dirigirse a ayudar a Bakura, el cual estaba bajo ataque de los reptiles Ssi-ruuk. Ackbar puso a Luke Skywalker en comando de un equipo de cinco naves corellianas, el escuadrón Rogue de Wedge Antilles de cazas X-Wing, y una corveta.

Los Rebeldes alcanzaron la victoria en Bakura, y durante los años ellos pudieron ayudar a otros planetas en necesidad y hacer muchos ataques exitosos a los sobrevivientes del Imperio. Ackbar prefería personalmente liderar importantes asaltos, pero esto fue gradualmente eclipsado por la necesidad de planear procedimientos de defensa, y por sus responsabilidades a la Nueva Republica. Él fue nombrado comandante en jefe de todas las operaciones militares de la Nueva Republica, y se desempeñó en el Concejo Provisional y el Concejo Interno de la Nueva Republica, ayudando a forjar el nuevo gobierno galáctico. La rivalidad de Fey’lya con Ackbar continuaba inamovible, y las reuniones en los Concejo fueron con frecuencia protagonizadas por los debates entre ellos dos.

La Alianza estableció un número de nuevos cuarteles generales pensando en una permanente residencia, estos incluían bases en la luna de Endor y el planeta bosque de Arbra. Por un corto periodo de tiempo, Mothma y Ackbar establecieron un equipo de ataque privado con los héroes más carismáticos de la Alianza, llamándolo la Red de Inteligencia Interplanetaria del Senado, o SPIN. El equipo consistía de Leia Organa, Luke Skywalker, Han Solo, Chewbacca, Lando Calrissian, R2-D2 y C-3PO. Ackbar y Mothma personalmente les asignaban misiones.

Ackbar personalmente asistió a Luke Skywalker en una misión a Mon Calamari, donde ellos ayudaron a salvar a inmensas ballenas de la caza furtiva del Capitán Dunwell. La fuerza de ataque SPIN tenía una gran variedad de aventuras, eventualmente llevándolos al descubrimiento y destrucción de la Ciudad Perdida del Jedi. Mon Mothma eventualmente disolvió el grupo especial a medida que las misiones de mayor importancia tomaron lugar.

Con el tiempo el Concejo de la Nueva Republica decidió mover sus cuarteles generales a la Ciudad Imperial de Coruscant, una vez el trono del Emperador Palpatine. Mon Mothma y los otros sintieron que esto era un correcto mensaje para mandar a la Galaxia; el Imperio estaba muerto y conquistado, y la Nueva República tomó benevolentemente su lugar, cuyos cuarteles generales estaban en el Palacio Imperial.

Mientras que el Concejo Provisional estaba intentando lidiar con sus problemas políticos, la guerra contra el Imperio aun se estaba llevando a cabo en los filos exteriores de la Galaxia, y algunas veces en el corazón de esta. Mon Mothma, Ackbar, Fey’lya y Leia Organa Solo formaron un grupo más pequeño, llamado el Concejo Interno que ayudó a proveer las inmediatas decisiones necesarias por la Nueva Republica.

Una de las más problemáticas situaciones que tuvo que hacer frente el Concejo Interno fue la aparición del Gran Almirante Thrawn y su flota. Mothma y Ackbar hicieron frente a la batalla en los puertos espaciales de Sluis Van y la resultante batalla por el control de la flota de Dreadnaughts Katana, luego un ataque a Coruscant cuando Thrawn envió invisibles asteroides en la orbita, interceptando a las naves que dejaban el planeta.

Entre estos ataques, Ackbar fue arrestado y acusado de traición. Thrawn había plantado falsas evidencias en las cuentas de crédito de Ackbar, y Fey’lya había implicado a Ackbar tanto en los problemas por el crédito como por una supuesta mala administración militar en la Batalla de Sluis Van. Ackbar fue absuelto por evidencia presentada por un contrabandista llamado Ghent, y continuó sus tareas y ayudó a liderar una flota en la victoria sobre las fuerzas de Thrawn en la batalla de los puertos espaciales de Bilbringu.
Poco después de la derrota de Thrawn, seis comandantes Imperiales se unieron con los sobrevivientes del Circulo Gobernante del Emperador para realizar un ataque a Coruscant. Ellos tuvieron éxito en conducir a las fuerzas de la Nueva Republica hacia fuera, y recapturaron el planeta. Más tarde, la Nueva República posicionó sus cuarteles generales en la cuarta luna de Da Soocha en el sistema Ciax. Allí, Ackbar y los otros lideres del Concejo Interno se enfrentaron al “resucitado” clon del Emperador y sus ataques a Mon Calamari, llevados a cavo con los Devastadores de Mundos. Sin embargo, los Rebeldes lograron detener a los Devastadores, pero las bajas fueron muy altas.

Poco después, Ackbar ayudó a planear un ataque de la Nueva Republica en los centros Imperiales en Byss. El ataque fue parcialmente exitoso, pero no antes de que la Base Da Soocha fuera destruida por la Arma de la Galaxia del clon del Emperador. La Nueva Republica había abandonado la base poco antes del ataque, y Ackbar y los otros líderes se relocalizaron de nuevo, esta ocasión en la ciudad espacial flotante Nespis VIII que se encontraba abandonada.

Durante esos meses las fuerzas de la Nueva República atacaron la Ciudad Imperial en Coruscant, y tuvieron éxito en expulsar los remanentes del Imperio. El Concejo de la Nueva República regresó a los cuartos del Senado y volvieron a sus intentos de reconstruir un gobierno intergaláctico.

Después de la batalla contra el clon Jedi Joruus C’Baoth y los clones del Emperador Palpatine, Leia y Han se percataron del peligro al que sus hijos, poderosos con la Fuerza, estaban expuestos si permanecían con sus padres en cualquiera de las bases Rebeldes. Sí alguien utilizando el Lado Oscuro de la Fuerza se acercaba a sus hijos, podrían ser convertidos permanentemente.

El Almirante Ackbar y Luke exploraron un lejano planeta llamado Anoth, el cual podía soportar la vida. Una instalación altamente custodiada fue construida en la cual una mujer llamada Winter enseñaría a los niños Solo y cuidaría de ellos. Nadie excepto Luke, Ackbar, y Winter conocían la localización de Anoth.

Desconocido para Ackbar, su jefe mecánico, un mon calamari llamado Terpfen, fue secretamente un espía. Terpfen había sido torturado por los Imperiales, y un circuito orgánico había sido colocado en su cerebro, forzándolo a espiar para ellos. El se reportaba al Embajador Imperial caridiano Furgan.

Terfen fue instruido para sabotear el propio B-Wing modificado de Ackbar. Ackbar llevó a Leia al planeta ventoso de Vortex, donde ella planeó encontrarse con la especie que habitaba ese planeta, los vors. Su B-Wing funcionó defectuosamente y Ackbar impactó la nave en las torres cristalinas de la Catedral de los Vientos, el tesoro artístico más grande de los vors fue destruido, y Ackbar se sintió responsable de ello. De nuevo en Coruscant, Ackbar se enfrento al Concejo. Terpfen no había encontrado nada incorrecto con el sistema de la nave, de manera que la equivocación fue adjudicada al error de pilotaje de Ackbar, este resignó su cargo, y se trasladó a Mon Calamari para un quieto retiro.

Ackbar realizó una rápida parada en Anoth, para ver a Winter, sin darse cuenta que Terpfen había rastreado la nave para descubrir la localización del planeta a los furgan. Ackbar regresó a Mon Calamari, y fugazmente desapareció, secuestrándose a él mismo en una pequeña vivienda debajo el agua, donde había vivido cuando era más joven. Poco tiempo después, cuando la Almirante Daala atacó las ciudades flotantes con sus Destructores Estelares, Ackbar fue llamado para ayudar a proteger su planeta por tercera vez. Su rápido pensar, y fuertes tácticas salvaron la situación. Él utilizó una nave parcialmente construida, el Startide, conduciendo a esta y su muelle espacial hacia el Destructor Estelar Manticore. Los dos remanentes naves de Daala se retiraron a medida que las naves de la Rebelión respondieron al ataque en Mon Calamari. Más allá del reconocimiento por su heroísmo, Ackbar aun eligió permanecer en su planeta hogar, para ayudar a fortalecer sus defensas.

Semanas más tarde, todo cambió, Terpfen había destruido accidentalmente su programación y confesó su intervención en el sabotaje de la nave de Ackbar y en la traición por delatar la locación de Anoth. Ackbar, Leia, y Terpfen arribaron a Anoth a tiempo para ayudar a Winter a detener a los furgan y sus fuerzas de raptar al infante Anakin Solo. Ackbar también fue capaz de detener a Terpfen antes que este se suicide por las traiciones que cometió.

Ackbar regresó a Coruscant y se le reasignó su rango, también llevó consigo al sanador mon calamari Cilghal para ayudar a curar a la agonizante Mon Mothma.

Con muchas más misiones y éxitos en su futuro, el nombre del Almirante Ackbar sería escrito en la historia como uno de los más grandes líderes militares de la Galaxia.

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